Sobre UN CURSO DE MILAGROS

BUCDM_2ILL: “EL OBSTETRA DE Un curso de Milagros”
Por Mayerling Perluzzo
Septiembre 2012

Casi todos los estudiantes del Curso sabemos que Helen Schukman y Bill Thetford fueron dos psicólogos que en una empresa de colaboración recibieron el material conocido hoy como Un Curso De Milagros (UCDM).

Al leer lo que cuenta Carol Howe, en el libro biográfico “Nunca te olvides de reír”, me he dado cuenta no solo de lo valioso de su misión y papel como obstetra de este importante documento, sino de los desafíos que este hecho supuso en su camino.

Está claro que no necesitamos de estas historias personales para comprometernos con la sanación de nuestra mente, pero al ver ese libro en la tienda, inmediatamente me sentí inspirada a tomarlo en mis manos.

UCDM nos enseña que todos somos un ÚNICO hijo de Dios, por lo que idolatrar y ensalzar a cualquiera de nosotros, no es más que reforzar la loca idea de que estamos “separados” y como buen estudiante del Curso, Bill siempre rechazó cualquier postura donde fuera colocado en un pedestal. Sabía que su trabajo con el Curso, no le hacía diferente al resto y que tenía sus propios trabajos de perdón pendientes.

Como Psicólogo había ocupado importantes puestos en el mundo profesional de la Psicología de esa época. Incluso trabajó para la propia CIA, donde manejó de manera brillante uno de los sistemas más sofisticados en el conocimiento y la construcción de la personalidad (EL PAS).

Irónicamente el Curso tiene una orientación marcadamente diferente, pues es un entrenamiento para “deshacer el ego”. Ese “ego” al que había dedicado toda una vida y todos sus esfuerzos profesionales en estudiarlo minuciosamente.

A pesar de sus talentos, formación y potencial, definitivamente Bill no era feliz, cuando el Curso llega a su vida. Muchos conocemos la curiosa anécdota cuando le propone un día a su compañera Helen, que deben “encontrar otra manera”, ante la cantidad de conflictos que compartían en el Departamento de Psicología de la Universidad de Columbia.

Ellos que tenían un profundo conocimiento sobre la formación y desarrollo del ego, pero estaban tan dormidos e infelices como el resto.

Justamente uno de los mayores retos para Bill, fue sin duda su relación con Helen. He aquí sus propias palabras:

“Yo era un sustituto de su marido, de su hermano, de su padre. Supuestamente, yo tenía que compensarla por lo que su padre no había hecho en su vida. No sé por qué acepté esto. Era una relación muy complicada”.

Como estudiante de UCDM nunca me había detenido a pensar como habían llevado a cabo esta misión. Recibir un material que contrariaba todo su trabajo y podía desmoronar su prestigio como psicólogos tradicionales. Definitivamente, tal y como relata su amiga Carol, ellos se sintieron muy confundidos, anonadados y divididos durante casi todo el largo período en que fueron transcribiendo el Curso.

A pesar de todas las dificultades, siempre estuvieron comprometidos y ambos reconocieron que no dudaron en realizar el esfuerzo, incluso cuando ya llevaban varios años y se preguntaban si el material tendría algún final.

Como dice Carol sobre ellos:

“…Helen y Bill dejaron sus egos de lado sistemáticamente para producirlo. Incluso en medio de su frecuente pánico, Helen podía suspender su ego y entrar en su mente recta, donde el material ya existía por completo. Escuchó y escribió cuidadosamente y con gran integridad. Parece que podía ir y venir entre su ego, y el espíritu, su mente recta y su mente equivocada, con más habilidad que casi nadie en el planeta…”

Cabe preguntarnos, ¿Qué transformación se produjo en Bill como resultado de estar en contacto con este importante material?

Todos sus amigos más cercanos explican que durante sus últimos años el mayor objetivo que marcaba su vida casi de manera exclusiva, era sanar sus relaciones usando como herramienta el perdón que enseña el Curso.

Fueron años de mucho practicar, más que de enseñar y mostrarse. Flexibilizarse y abrirse. Sabía que su papel tenía que ver más con el nacimiento del Curso, que con su posterior expansión. Y por eso facilitó y apoyó el trabajo de enseñanza muchos otros como Gerald Jampolsky, Frances Vaughn, Roger Walsh, etc.

Bill usaba su tiempo para completar sus trabajos pendientes de perdón: sus padres, Ken, Helen y sobre todo consigo mismo. Una vez jubilado se dedicó a desprogramarse del lavado de cerebro orquestado por su ego.

Dentro de sus prácticas favoritas estaba leer y recitar la última sección del libro de texto “Elige de Nuevo”, la cual se conocía de memoria, y que sirvió de inspiración para su libro “Choose Once Again”.

Sus amigos más íntimos afirman escucharle pronunciar su principal oración: “Ayúdame” o su versión más expandida. “Ayúdame a hacer esto”.

El leer sobre la vida de Bill y la transformación de sus últimos años, me ha recordado que lo más importante que puedo hacer por el mundo es despertar individualmente.